Nuestro entorno
En el inicio de la finca, se encuentra el Castillo de Peñarroya, a 12 kilómetros de Argamasilla de Alba, por la carretera CM-3115 que lleva hasta Ruidera y al lado de la presa del pantano de Peñarroya. El capitán Alonso Pérez de Sanabria arrebató el castillo a los Moros el día 8 de septiembre de 1198. A raíz de la toma de la fortaleza se encontró la imagen de Nuestra Señora de Peñarroya, que es venerada desde entonces, entre otros, por los vecinos de Argamasilla, que tienen en ella su Patrona. El paisaje que rodea la casa manchega lleva en su historia la antigüedad milenaria de la Orden de San Juan de Jerusalén, de la que fue importante centro.
A tan sólo 10 kilómetros de la casa rural se encuentra el municipio de Argamasilla de Alba. Este pueblo eminentemente agrícola dedica sus esfuerzos al cultivo de los cereales, el melón y la uva, con la que se elaboran nuestros excelentes vinos. Fundado por Don Diego de Toledo, hijo del duque de Alba y prior de la orden de San Juan, Argamasilla es «ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme» es decir la auténtica patria chica de Don Alonso Quijano.
Se dice que la leyenda de Don Quijote comenzó a fraguarse en esta localidad y en la Cueva de Medrano, donde estuvo preso Miguel de Cervantes. Una vez en Pago los Cerrillos, merecen una visita turística tanto la ya mencionada Cueva de Medrano, como la Monumental Iglesia inacabada de San Juan Bautista del s. XVI.
Por su puesto, en los alrededores, no pueden dejar de visitarse, los molinos típicos de la región y personajes principales de la mencionada Obra Maestra de la Literatura Española, Don Quijote de la Mancha.





